Villa de Autor Entregada

aphrodite

Una villa donde la arquitectura contemporánea se funde con el Mediterráneo.
Un hogar que se vive hacia afuera, hacia el horizonte, hacia la luz.
Un refugio donde cada estancia tiene su propio momento del día… y cada foto cuenta una historia distinta.

Fachada moderna con piscina infinita al anochecer La luz del atardecer transforma esta villa en un escenario de película.
Las líneas blancas, limpias y futuristas de la arquitectura se recortan contra el cielo azul profundo, mientras la piscina infinita refleja tonos morados que se mezclan con las últimas luces del día.

Desde la terraza, el Mediterráneo se abre en silencio, y la carretera costera dibuja un rastro luminoso que recuerda que, aunque el mundo sigue, aquí todo se vive a otro ritmo.

Es una casa que no solo se mira: se contempla.

Es el lugar perfecto para alargar una conversación, abrir una botella de vino o simplemente observar cómo se encienden poco a poco las luces del pueblo al fondo. Aquí, cada anochecer parece una escena pensada solo para ti.
Zona lounge frente a un atardecer perfecto Las mañanas tienen su propio ritual.
Un café recién hecho, fruta fresca, algo dulce… y el mar, siempre delante.

El porche cubierto crea una sombra suave que te invita a quedarte un rato más: el sonido de las hojas, el silencio de primera hora y la luz temprana que promete un día tranquilo. Es imposible no empezar bien el día cuando tu primera mirada es este horizonte.
Cocina y comedor con ventanales abiertos al mar El interior de la casa mantiene la misma filosofía: calma, calidez y elegancia sencilla.
La cocina, amplia y luminosa, combina madera natural con superficies claras, creando un espacio acogedor donde apetece cocinar, charlar y picar algo mientras se prepara la cena.

Tarros de cristal, detalles cuidados y una iluminación suave convierten este espacio en un pequeño refugio dentro de la casa, perfecto para quienes disfrutan tanto del proceso como del resultado.
Interior con sofá curvo y luz cálida del atardecer Cuando el sol ya se ha escondido y refresca fuera, el salón invita a recoger el día.
Tonos tierra, tejidos naturales y luz muy cálida crean un ambiente envolvente, de esos en los que apetece descalzarse, encender una vela y dejar el móvil a un lado.

Es el lugar perfecto para leer, ver una película o simplemente dejarse caer en el sofá y escuchar el silencio.
Amanecer en primera fila De noche, la piscina se ilumina y parece flotar sobre el paisaje.
El agua refleja los últimos matices del cielo, y uno tiene la sensación de nadar hacia las luces lejanas de la costa.

Es el broche perfecto para el día: un baño tranquilo, el cuerpo ligero y la mente en pausa. Aquí, la palabra “rutina” pierde todo su sentido.
Un dormitorio para respirar calma El dormitorio es una cápsula de serenidad.
Tonos suaves, textiles ligeros y un cuadro lleno de movimiento equilibran la energía del espacio.
Las lámparas de cristal, suspendidas como pequeñas esculturas, aportan un toque artístico sin romper la paz visual.

Es el lugar perfecto para cerrar el círculo del día: luz, mar y descanso.
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